¿TENGO UNA PIERNA MÁS CORTA QUE LA OTRA?

Muchos pacientes cuando acuden a consulta comentan que tienen una pierna corta. Antes de organizar e iniciar el tratamiento, el osteópata debe corroborar ésta información. Tumbando al paciente en la camilla podemos observar ésta dismetría mediante la realización de test ortopédicos.
También debemos comprobar si ésta pierna corta es verdadera o falsa. La medición de ésta dismetría ha de realizarse con una telemetría en bipedestación.
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Una verdadera pierna corta es aquella en la cual encontramos una dismetría real respecto al miembro inferior (MI) contralateral.

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Es lo que en consulta llamaremos pierna corta anatómica, y puede estar provocada por causas congénitas, traumáticas, enfermedades… En este caso al tratarse de un desnivel real, se deberá corregir con un alza para equilibrar ambas piernas evitando trastornos posturales que intenten adaptar ésta deformación.

Sin embargo, si al medir las extensiones de estos huesos, las longitudes son similares, estaremos frente a una falsa pierna corta o lo que en consulta denominaremos pierna corta funcional, provocada por espasmos musculares, disfunciones del pie, rodilla, pelvis o incluso de la columna…
En este post vamos a centrarnos en éste último concepto, explicando por qué no debemos tratarlo como una dismetría real (con alzas o cirugía) sino centrándonos en eliminar las causas que provocan ésta adaptación:
Nuestro cuerpo es una máquina perfecta con las herramientas necesarias para enfermar y sanar. Por ésta misma razón, va creando adaptaciones para compensar trastornos posturales y funcionar en el día a día.

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Éstas adaptaciones son disfunciones secundarias que, dependiendo de su prolongación en el tiempo necesitarán tratamiento o no. En cualquiera de los casos el primer objetivo no serán éstas sino buscar y tratar la disfunción primaria, causante de la adaptación.

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Si aplicamos ésta idea a nuestro tema de hoy, podemos entender que disfunciones a nivel podal, en la rodilla o en la pelvis pueden repercutir a lo largo de todo el miembro inferior haciendo que la pierna aparezca más corta.

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Además de éste tipo de disfunciones, un estado hipertónico de la musculatura pélvica o lumbar puede provocar también éste tipo de adaptaciones a nivel del MI.
Por ejemplo, un psoas hipertónico puede provocar tensión en su inserción pélvica, haciendo que el iliaco deslice hacia posterior, provocando una visión más corta del MI.

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En este caso el trabajo en consulta se centra en disminuir el espasmo del músculo psoas y corregir la disfunción del iliaco posterior. Esto se hace mediante técnicas musculares, miofasciales o técnicas manipulativas.
En entradas anteriores ( LINK POST PSOAS) podrás encontrar más información sobre éste músculo.
Es tarea del fisioterapeuta y del osteópata hacer una correcta evaluación a nivel global para diagnosticar cuál es la estructura que presenta la disfunción primaria y elegir las técnicas de tratamiento más adecuadas para cada paciente.
El trabajo en equipo de fisioterapeutas, osteópatas y podólogos en este tipo de disfunciones es de vital importancia.
Un diagnóstico correcto nos dará el éxito del tratamiento, ya que si aplicamos una alza en una pierna corta funcional no sólo no mejoramos la sintomatología del paciente (dolor lumbopélvico, de cadera, de rodilla…) sino que podemos empeorar ésta sintomatología y cronificarla.