LOS HOMBRES TAMBIÉN SON PADRES

Formar una familia es un paso muy importante en una pareja y también una decisión que en mayor o menor medida cambiará la vida de ambos progenitores, por lo menos durante algún tiempo.

La intención de este post no es generar ningún conflicto sobre el papel de las madres y padres, ni sobre quien hace las cosas mejor; al contrario, es una reflexión personal sobre cómo se desarrolla el cambio de hábitos en uno y en otro y cómo esa adaptación a la nueva vida no se realiza de forma paralela para la madre que para el padre .

Cuando las mujeres nos quedamos embarazadas comienza un cambio físico y hormonal en nostras que nos prepara para la llegada del bebé. Esto al principio no resulta muy llamativo, de hecho si no tienes ningún contratiempo en los primeros meses (tener que guardar reposo por riesgo de aborto, nauseas, los mareos, etc) parece incluso que no estás embarazada. La cosa cambia cuando nuestro cuerpo empieza a sufrir modificaciones que nos impiden llevar el ritmo al que estamos habituadas tanto a nivel laboral, social como deportivo. En resumen la mamá es madre 9 meses antes que el papá.

Cada vez son más los padres que acuden a acompañar a la mamá en las sesiones preparto y que una vez nacido el bebé realizan con nostras la actividad de masaje o música de bebés. En conversaciones que he manteniendo a la largo del tiempo con pacientes, familiares y amigos he podido observar que el padre es el gran olvidado en el momento del nacimiento y sin embargo es el que menos “preparado” está en ese momento.

Está claro que tras un parto es inevitable y comprensible preguntar siempre por cómo se encuentran las mamás y los bebés pero pocas se veces se dedica el tiempo suficiente a hablar con los padres, que son quien en unas horas pasan a ser padres “de repente”.

El postparto es una de las fases más duras quizás de la crianza (esto es una opinión personal). Es un momento en el que mamá, papá y bebé tiene que empezar a conocerse y adaptarse los unos a los otros. El momento hormonal en el que la mamá se encuentra, la adaptación a la lactancia con lo que esto supone para todos, la falta de descanso en la familia y muchas veces la falta de comunicación entre los padres hace que un momento tan especial pueda convertirse en desagradable.

Siempre he pensado (y sigo pensándolo) que en estos primeros meses de vida es la madre la que lleva el mayor peso de la crianza (más si el bebé es criado con lactancia materna exclusiva) pero creo que en muchas ocasiones no se le acompaña al padre en este cambio de vida como se debería.

Como madres experimentamos muy bien el instinto maternal pero creo que debemos preguntarle al papá como se siente ya que cómo he dicho él no tiene los nueve meses de preparación que nostras tenemos.

Tengo dos hijos y ya con el primero me di cuenta que mi manera de hacer las cosas no era la única ni siempre la mejor. Padre y madre somos dos personas diferentes de ahí que cada una tenga sus experiencias propias y su manera de hacer las cosas, ninguna es mejor que la otra.

Es importante dejar que el padre tengo tiempo para conocer a sus hijos y que experimente la forma de hacer las cosas a su manera sin interrumpirle cuando las hace ni decirle que tiene que hacerlas de una manera en concreto a no ser que sea él el que pregunte.

Ser la madre no significa hacerlo todo bien y desde el punto de vista de una familia es muy enriquecedor y necesario que sean ambos progenitores los que intervengan en la crianza y la educación de los niños pero respetando de verdad la manera de hacerlo de cada uno.

Ser padres es una de las experiencias más bonitas que puedes vivir pero también una de las más frustrantes. Dedicaros tiempo a expresar vuestros sentimientos y hablar de la manera en que cada uno hace las cosas y el por qué las hace así.

Cuidar al bebé es la prioridad de la casa, está claro, pero igual de importante es cuidar a la mamá y al papá.