Hace 5 dias que pase por segunda vez por la experiencia de ser mamá. No me gusta compartir estos momentos tan especiales por blogs ni redes sociales pero creo que debo de contar mi experiencia desde el punto de vista profesional.

Si seguís nuestro blog veréis además que hemos dedicado todo el mes de febrero a tratar temas relacionados con la salud femenina, así que creo que un relato personal puede enriquecer mucho el contenido.

Soy fisioterapeuta y desde hace unos años trabajamos en nuestro centro Soma con una unidad de suelo pélvico.

Que no hay dos embarazados ni dos partos iguales es real como la vida misma. En mi primera ocasión, el parto, que desde mi punto de vista estuvo muy bien atendido, acabó ( por circustancias del momento) con un desgarro vaginal tras la utilización de fórceps y ventosa, episiotomía y varias entradas posteriores a quirófano por complicaciones que fueron surgiendo. Todas estas “agresiones” a mi suelo pélvico y mis alergias a múltiples fármacos hicieron que la experiencia del postparto inmediato hasta casi 2 meses después del parto haya sido hasta la fecha la prueba más dura a la que me he enfrentado.

Después de trabajar la episiotomía con cromoterapia para mejorar la inflamación ( soy alérgica a los antinflamatorios así que la vía convencional no me sirve), rosa mosqueta y masaje, tras la caída de los puntos empecé con los ejercicios de kejel y más adelante con los hipopresivos ya que además del suelo pélvico completamente debilitado el útero se había quedado algo bajo tras el desgarro.

Si has sido madre dirás, “ pues es que el postparto quien más quien menos le pasa una u otra cosa” y creo que tienes toda la razón. Un parto, desde mi punto de vista, no deja de ser un “ traumatismo” y un “viaje hormonal” del que hay que recuperarse.

Tras esa primera experiencia llegó el momento de prepararse para el segundo parto, que como he dicho fue hace 5 días. Realicé, como en el primero, clases de pilates embarazadas, practiqué diferentes tipos de pujos, masajeé mi periné, realicé ejercicios de tonificación de suelo pélvico pero añadí algo importante que creo que poca gente conoce: SESIONES de FISIOTERAPIA PREPARTO.

En ellas mi compañera de trabajo, Diana, a la que le estoy inmensamente agradecida, me realizaba técnicas manuales internas y externas para preparar mi suelo pélvico para el momento del parto, con el fin de que fuera más elástico e intentar evitar la episiotomía. Comenzamos a trabajar con el Epi-no ( en el post anterior del blog explicamos la parte más técnica sobre el trabajo en el preparto) y practicamos pujos específicos para el momento de la dilatación y el expulsivo.

Llegó la hora de la verdad y el lunes a las 7 am rompí aguas, así que sin prisa nos fuimos con mi marido al hospital. Al llegar estaba dilatada de 3,5 cm pero mi cuello del útero no se había empezado a borrar. A las 15 hs la matrona decidió inducirme el parto con oxitocina tras ponerme la epidural y a las 18 horas estaba completamente dilatada y sin dolor.

Yo sabía que en el expulsivo estaba la clave. Si al final mi suelo pélvico no respondía como habíamos pensado habría que volver a hacer episiotomía y pasar por el proceso anterior ( sólo de pensarlo se me ponían los pelos de punta..). En ese momento pensé… “ Sara habeis conseguido en consulta dilatar el suelo pélvico hasta 7 cm y el tejido está muy elástico a pesar de las múltiples cicatrices anteriores, todo va a salir bien” y así fue: En el momento del expulsivo la ginecóloga me dijo que eligiera el pujo con el que mejor me encontrara. Al segundo pujó la oí que decía: ” muy bien Sara, está cediendo todo muy bien, no hay que cortar, sigue así” Mi pareja me decía: ¡ya está aquí¡ !! Un empujón más!!! Y Así fue… en 3 pujos tenía a mi hija en mi pecho y No me habían tenido que hacer episiotomía, Ni un PUNTO.

Para nada quiero quitar mérito al equipo que me atendió en el Hospital San Jorge, que fueron TODOS encantadores, pero sí creo que como madres debemos saber que el FISIOTERAPEUTA, al igual que la matrona, puede ayudarte en el proceso de preparación al parto, para preparar los tejidos para ese momento y que el parto sea lo más parecido a un parto natural sin puntos ni cicatrices después.

Creeme mi recuperación está siendo maravillosa, puedo disfrutar de mis 2 hijos y mi familia desde el primer día, me muevo sin dolores, no me da miedo ir al baño a hacer mis necesidades, me puedo sentar sin miedo ni dolor…

Merece la pena que un momento tan feliz no sea estropeado con molestia que quizás pueden evitarse.